ūü•á Sexualidad y autoconocimiento | Soluciones Emocionales

Sexualidad y autoconocimiento

La sexualidad es una de las funciones más primarias de todo ser biológico. 

En el ser humano todas las funciones biológicas tienen su sentido simbólico en la vida, por así decirlo, humana.

Refiriéndome a vida humana como aquellas funciones que nos diferencian del resto de los animales.

A modo de ejemplo; cobrar una nómina es equivalente para nosotros, a lo que para un lobo sería cazar una presa.

La sexualidad desde el punto de vista biol√≥gico tiene una funci√≥n reproductiva, pero en el ser humano es habitual que la sexualidad reproductiva, sea solo una muy peque√Īa parte de la pr√°ctica sexual.

Incluso en las parejas de personas del mismo sexo, la función reproductiva de la sexualidad, queda completamente descartada, no perdiendo por ello su utilidad.

En el caso del ser humano la sexualidad tiene una relación directa con la comunicación emocional y espiritual.

La comunicaci√≥n emocional y espiritual puede no coincidir con la comunicaci√≥n verbal. 

Me refiero a que se puede expresar una cosa con las palabras, y sentir justo la contraria.

Incluso en ocasiones existe un total desconocimiento de esta incoherencia, con lo cual estamos totalmente convencidos de que sentimos lo que decimos sin ser así realmente.

En esos casos, solo se debe a una autocensura, o autoenga√Īo, respecto a nuestros sentimientos reales, dado que contradicen a nuestro sistema de creencias dado por v√°lido por nosotros mismos.

La sombra y el sexo

La sombra es aquella parte de nosotros que no hacemos consciente. En ocasiones puede ocurrir, que tengamos un concepto de nosotros mismos que se contradice con nuestros deseos sexuales. 

Cuando un deseo sexual contradice al concepto de nosotros mismos, est√° dejando evidencia de una parte de nosotros que est√° en incoherencia, con lo cual es necesario actualizar el concepto de nosotros mismos para adaptarlo al real.

Vaya por delante, que no me refiero a real como inmodificable, sino al nivel de consciencia en el que nos encontramos realmente.

Esto no quiere decir que tengamos que convertirnos en esclavos de nuestros instintos sexuales. 

Simplemente se trata de hacerlos conscientes, y tras ello entender, qué nos dice ese instinto sexual sobre nuestra comunicación emocional respecto a nuestro entorno y respecto a nosotros mismos.

Por ejemplo, si siento deseo sexual por una persona de mi mismo sexo, teniendo como pareja a una persona del sexo contrario, esto no quiere decir de forma directa que esté reprimiendo mi homosexualidad, todo y que también es posible que nos esté dando pistas de que así sea.

No existe una norma matem√°tica para la toma de conciencia personal de cada individuo en el autoconocimiento, pues ser√° cada uno con su sentir interior quien deber√° llegar a sus propias conclusiones al respecto.

Simplemente nos puede estar avisando de que tenemos una masculinidad o feminidad demasiado ‚Äúforzada‚ÄĚ, y en este caso tenemos una oportunidad para ser conscientes de si estamos cumpliendo una suerte de ¬ęmandato‚ÄĚ cultural, social, educacional, etc.

Integrar esta parte de nosotros nos permitir√° ser m√°s coherentes con nosotros mismos, y por peque√Īo que sea el aumento de coherencia el resultado ser√° positivo en la persona.

La coherencia es infinitamente m√°s efectiva que cualquiera de los f√°rmacos utilizados para regular nuestros estados emocionales indeseados, dada su ausencia de efectos secundarios.

La sexualidad y el orgasmo

Cuando nuestra relación sexual sea un medio a través del cual alcanzar el orgasmo, podemos utilizar este dato para observar si eso también ocurre de forma equivalente en las acciones cotidianas que realizamos a diario.

Esto no es una fórmula, simplemente una pista. En cada caso puede ser la pista de un automatismo mental diferente.

Por ejemplo; a través de esta observación podemos ser conscientes de que somos excesivamente selectivos en las situaciones cotidianas. 

Otra posibilidad, es que estemos viviendo la mayoría de los actos cotidianos con la mente demasiado enfocada en el resultado del acto en sí, o sea en el futuro y la manipulación.

Si al leer el segundo ejemplo sentimos que coincide con nuestra conducta, es muy probable que en general tengamos mucha tendencia a sentir ansiedad, y tengamos la oportunidad de replantearnos la relación que guarda esto con tener la atención centrada en el resultado de la acción, y no en la acción en sí misma.

La relación entre mente proyectada al futuro y ansiedad, es el reverso de mente proyectada al pasado y tristeza.

En ambos casos estamos ausentes del presente y por tanto, en peligro de colapso emocional y físico.

Para entender este concepto, solo hay que observar que, cuando más disfrutamos de un acto es cuando lo realizamos por el placer de realizarlo, sin enfocarnos en el resultado, pese a ser este, desde la perspectiva física, el objetivo final.

Algo así como los pececillos de oro del coronel Aureliano Buendía. Que una vez fabricados, fundía para volver a fabricar.

O dicho de otro modo, la identificación con el acto por el acto en sí (Dharma), nos hace de catalizador para aumentar nuestros niveles de consciencia, y por el contrario, la identificación con el resultado (Karma), nos ancla a niveles de consciencia más densos y por tanto nos hace más vulnerables a convertirnos en cautivos de nuestros propios estados emocionales. 

La entrega del placer sexual

Aqu√≠ tenemos otro claro indicador interno. Y una vez m√°s, tiene m√ļltiples lecturas, y es cada cual quien tiene que realizar su propia lectura personal.

Lo explicar√© mediante un ejemplo; Si vemos que nuestra relaci√≥n sexual gira entorno a llevar a nuestra pareja al √©xtasis sexual, incluso por encima de recibir el placer por la otra parte, y eso se convierte en algo ¬ędemasiado necesario¬Ľ, estamos recibiendo una pista respecto al equilibrio entre dar y recibir.

Cada cual hará su lectura subjetiva de la información.

En este caso, a modo de ejemplo, quizá la persona ha centrado en exceso su energía en darse a los demás o a su pareja, pero lo que quizá esté detrás de ello es un nivel de exigencia propio que pese a no comunicarlo siente que debería ser recíproco desde su lógica, y cuando eso realmente no ocurre cae en frustración, o en distorsiones comunicativas con su pareja o personas de su entorno.

Esto también puede darse en sentido inverso, cuando solo nos centramos en el placer propio, desvinculándonos del ajeno.

Relación entre autoestima y sexualidad

La sexualidad habla de nuestro estado interior profundo. 

Una sexualidad satisfactoria guarda relación con un nivel de autoestima adecuado. Lo cual no quiere decir que la sexualidad tenga que cuadrar en un prototipo standard, pues hay tantos conceptos de sexualidad satisfactoria como personas en el mundo.

La falta de autoestima se manifiesta de dos maneras diferentes que en esencia son la misma cosa.

Una es la inferioridad y otra la superioridad.

En la sexualidad queda reflejada nuestra manera de manifestar la posible falta de autoestima.

Esta polaridad inferioridad/superioridad tiene una gran funcionalidad para poder reconocernos las carencias de autoestima.

Cuando aumentamos nuestros niveles de autoestima, empezamos a notar que las personas y acontecimientos que percibimos, son menos inadecuados, y que nuestro nivel de incomodidad respecto a la relación social se reduce.

Arquetipos de conducta

En definitiva la sexualidad es un reflejo de cómo nos comunicamos en lo profundo con nosotros mismos, y por lo tanto también de cómo nos comunicamos con nuestros seres queridos, y con las personas del entorno.

Hay ciertos estados que suelen dejar al descubierto todo aquello que est√° reprimido ya sea consciente o inconscientemente.

Por ejemplo: el poder impune, el anonimato, el miedo, y como no; la excitación sexual.

No se trata de analizar nuestra conducta sexual para encontrar ¬ęsus defectos¬Ľ, y analizarlos para modificarlos y tener una sexualidad que tenga que encajar con un estereotipo de sexualidad adecuada.¬†

Tan solo manejarlo como una información de gran pureza, dada la profundidad de su procedencia.

El autoconocimiento puede generar estr√©s si, al observar un rasgo personal que no deseamos conservar intentamos ¬ęarranc√°rnoslo¬Ľ.

No se trata de quitar nada de nosotros, sino de dejar entrar aquello a lo que le tenemos bloqueado el paso hacia nosotros.

Una vez dejamos de luchar, y permitimos que todo fluya, las conductas y sentimientos tienden a equilibrarse por sí solas.

Sexo, pareja, y espiritualidad

Nos percibimos en un cuerpo biológico y en un entorno físico, con lo cual, quedamos sujetos a las leyes biológicas y físicas que lo rigen.

Esto no quiere decir que hayamos sustituido nuestra identidad metafísica por la física, simplemente es algo similar a un eclipse, que durante un periodo de tiempo oculta el sol o la luna, pero sin llegar a conseguirlo por completo.

Con esto quiero decir, que dentro de la percepción física y biológica de nuestro entorno, y de nosotros mismos, queda evidente nuestra verdadera identidad metafísica, de manera similar a como se intuyen el sol o la luna en un eclipse total.

Por lo tanto nuestra identidad física y metafísica son simultáneas.

Todo acto puede hacerse enfocado a lo físico, o a lo espiritual, pues moralidad y espiritualidad no son compaginables. 

De hecho, la espiritualidad pasa por la trascendencia de los pares de opuestos o dualidad.

La moralidad es un clasificador entre bueno y malo, por lo tanto no cuadra con la esencia básica de la espiritualidad, que no es otra que la disolución del concepto de fronteras pensado y percibido a causa de un error de percepción.

Cuando el acto se enfoca a lo físico, (karma) tiende a producir frustración, en ocasiones con una previa sensación de alegría eufórica causada por el logro del yo/ego.

Cuando el acto se enfoca a lo espiritual (Dharma), tiende a generar paz y bienestar, en ocasiones previa sensación de vértigo, miedo, y resistencia causada por la derrota del yo/ego.

Sexo y yo/ego.

La sexualidad desde una perspectiva de comunicación, esto es, no reproductiva, sigue siendo una confirmación egoica, pues se basa en el deseo de poseer, y por tanto una negación de nuestra esencia.

El sexo, y la relación amorosa de pareja, es lo que el ego nos ofrece para sustituir a la paz de la no dualidad, y por tanto un obstáculo para alcanzar el equilibrio interior.

Esto puede llevarnos directos al autoenga√Īo, y rechazar la sexualidad junto con la relaci√≥n amorosa de pareja, por creernos espirituales, lo cual puede entrar en contradicci√≥n directa con nuestro estado de consciencia real, generando estr√©s emocional y somatizaciones f√≠sicas. A esto se le llama ego espiritual.

Cuando la emoci√≥n nos llama, indica un aprendizaje. Autoenga√Īarnos con que ya no necesitamos aprender esa lecci√≥n, dado nuestro conocimiento de su teor√≠a, es un tipo de ignorancia especialmente densa, y dolorosa.

El sexo y la voluntad de conservar

A√ļn as√≠, el sexo y la relaci√≥n amorosa, puede realizarse como medio de liberaci√≥n egoica, o como medio de reafirmaci√≥n de la separaci√≥n egoica.

Utilizaré una metáfora para reflejar la idea expuesta:

La luna recibe la luz del sol, y con su reflejo alumbra la noche en la tierra.

No reclama la luz, ni hace intento de apoderarse de ella, y a√ļn as√≠ su brillo es constante, es la carencia de voluntad (Dharma), lo que le permite una igualdad perfecta entre dar y recibir, manteni√©ndola brillante.¬†

Es el equilibrio entre merecer, recibir, dar, y regocijarse, lo que nos lleva a ser luminosos.

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