ūü•á Qu√© es el El karma | Soluciones Emocionales

El karma

Este concepto oriental ha sido integrado en occidente, y al hacerlo ha sido interpretado de forma incompleta, como una especie de justicia que premia lo bueno y castiga lo malo. 

El motivo de la incompleta interpretación es que en la cultura occidental el concepto del yo/ego es el punto sobre el que pivota todo objetivo, y dada esta perspectiva de partida quedamos encadenados a la parte más biológica de la psique.

Con esto quiero decir, que el fin √ļltimo del individuo en la cultura occidental, es la perduraci√≥n y comodidad m√°xima personal, y de sus personas queridas.¬†

En algunos casos, m√°s altruistas, prima el bien com√ļn o social sobre el personal, lo cual da lugar a personas de corte similar al de Mandela o Guevara.

El karma carece de moral

En la cultura oriental está mucho más extendido tener como objetivo romper el ciclo de nacimiento y muerte mediante la disolución del concepto del yo/ego, en lo que se considera el todo absoluto o braman.

Cuando planteamos la vida tras haber abandonado el cuerpo físico, solemos imaginarla con la identidad que en vida física tenemos, y por lo tanto con el yo/ego intacto.

En cambio existe otra manera de plantearlo. Se trata de la disolución del concepto del yo/ego para experimentar una consciencia no diferenciada, en la que somos todo y a la vez nada, de forma similar a cuando una gota de lluvia cae sobre el mar perdiendo sus fronteras e identidad de gota, pero sin desaparecer el agua que en todo momento fue cuando tenía fronteras e identidad de gota.

Este ejemplo deja al descubierto que las fronteras en realidad son inestables y que esa gota puede ser río, glacial, condensación en un vaso con hielo, humedad en el aire, nube, etc, pero nunca deja de ser agua.

¬ŅC√≥mo funciona el karma?

El karma es una acumulaci√≥n de voluntad. Existe una √ļnica mente/consciencia que a causa de un error se percibe a s√≠ misma fragmentada.¬†

Esos fragmentos percibidos han inventado una identidad propia que les resulta empíricamente perceptible y por tanto incuestionable, dificultándoles el reconocimiento de su verdadera identidad.

Esta identidad inventada a la vez que incuestionable por percepci√≥n emp√≠rica es el yo/ego. 

El yo/ego se desenvuelve en un mundo aparentemente sólido, y parece tener capacidad de decisión y orientación en dicho mundo que desde la perspectiva oriental es llamado maya.

Karma y maya

Maya es el mundo dual, esto quiere decir que se basa en pares de opuestos, dolor y placer, oscuridad y claridad, frío y calor, alegría y tristeza, etc.

Evidentemente el yo/ego lucha por mantenerse de forma constante en la zona agradable de dichas polaridades, lo cual cansa como barrer escaleras para arriba.

El karma es la voluntad de mantener las identidades inventadas, o lo que es lo mismo, el miedo a que esas identidades desaparezcan o padezcan.

Dada la capacidad creadora de la consciencia, la idea de esa identidad acaba materializándose, en un nivel físico, dado que una idea que diferencia y separa, es carente de amor y por tanto densa.

Es por eso que mundo físico y paz son términos contradictorios. Solo hay que echar una ojeada a la historia conocida, para ver que el conflicto está presente de manera constante en uno u otro nivel de intensidad.

Se materializan situaciones (efecto) que tienen equivalencia con el deseo generado (causa), generando una cadena de causa y efecto en bucle.

Decir, que me refiero a deseo como aquello a lo que se le pone atención y por lo tanto aquello que sentimos en lo más profundo.

Este sentir puede ser contrapuesto con lo que nos contamos a nosotros mismos que queremos (autoenga√Īo/inconsciencia).

El karma en el amor

Amor y karma son términos contradictorios entre sí.

A√ļn as√≠, comprendo que este t√≠tulo est√° orientado al karma respecto a las relaciones amorosas de pareja.

No hay ninguna diferencia, pues el karma no funciona como suplente de la idea infantil de un dios enjuiciador que separa a los buenos de los malos, y por tanto, no es una cuestión que tenga que ver con haber sido bueno o malo en una relación.

 El karma no tiene una connotación moral, pues la filosofía de la cual procede este concepto carece de moralidad. Cuando una persona se identifica con su yo/ego se queda enganchado a la necesidad de mantener su supervivencia, y a ser posible dentro unos parámetros que sean lo máximo posible de cómodos y estables.

El karma y la dualidad

Una vez que estamos en esta posici√≥n respecto a la existencia, produciremos una inercia de voluntad. Esta voluntad no nos pertenece desde nuestra perspectiva de yo/ego, sino que es una voluntad manifestada a trav√©s de lo que consideramos nuestra identidad yo/ego, pero que en realidad no es m√°s, que una consciencia que busca encontrar sentido a una idea il√≥gica y se ve reflejada en un sue√Īo en el que aparecen diferentes yo/egos que tienen estado f√≠sico.¬†

Por lo tanto no existe un concepto como el que lo ha hecho bien y el que lo ha hecho mal, simplemente, aquel anhelo de voluntad generado acabará tomando forma en la materia física, sin tener que ser exclusivamente en ese conjunto de materia temporalmente agrupada en ese concepto llamado yo/ego.

Esto cuadra con el concepto llamado reencarnación. No es el yo/ego lo que reencarna, sino la idea de separación que reagrupa una y otra vez porciones de materia en diferentes yo/egos, para encontrar sentido a una idea que en realidad no lo tiene.

Es el karma el potencial que permite la rueda de nacimientos y muertes (samsara), y solo cesar√° cuando la consciencia se estabilice y salga del absurdo en el cual realmente nunca ha estado.

El karma se parece m√°s a la fuerza de la gravedad, cuyo principio es b√°sico, todo lo que no compensa su masa en equilibrio, acaba cayendo al suelo.

El karma es todo un principio mediante el cual, aquel que se identifique con una identidad inventada se niega a sí mismo el acceso a conocer su verdadera identidad.

Cuanto más similar sea la identidad inventada a la real menor índice de sufrimiento en maya, y viceversa.

Limpiar el karma

Limpiar el karma es el equivalente a borrar el pasado. 

Vivimos aquello que está relacionado con la suma de voluntades propias, y del colectivo de seres con el que compartimos experiencia física.

Esto puede resultar difícil de digerir, dada nuestra incuestionable percepción, por errónea que sea, de entes separados unos respecto a otros.

La disolución del karma pasa por vivir la vida desde un posicionamiento mental que la filosofía oriental llama dharma.

Este concepto, nos aporta una nueva perspectiva respecto al ser, estar, reaccionar, y comportarnos ante el acontecer de la vida. 

Se trata de realizar aquella acción que sintamos necesidad de hacer, pero desde un posicionamiento de no yo. 

Este concepto es la piedra angular del sentido de la vida. Por incomprensible que pueda parecernos, se refiere a realizar la acción que consideremos adecuada, pero sin identificarnos con ser hacedores de la acción, ni beneficiarios del resultado de la acción.

Claro, ¬Ņy si lo que siento es robar?, si robo, es posible que sea con la intenci√≥n de lograr un bot√≠n, para que YO (yo/ego) pueda beneficiarme de la posibilidad de sobrevivir, o de aumentar mis niveles de comodidad/seguridad (ambici√≥n).

Si no estoy identificado con el concepto yo/ego no buscaré un beneficio para ese concepto de yo/ego, sino que por pura verdad buscaré expandirme y disolver las fronteras que aparentemente nos separan pues, es esta la naturaleza de la consciencia una vez liberada del concepto de yo/ego.

¬ŅEl karma existe de verdad?

El karma es tan cierto como el hijo de una mujer estéril, solo se mantiene funcional en la mente el tiempo necesario para que la propia mente se de cuenta de que ha echado a rodar un pensamiento que no lleva a ninguna parte pues no tiene una solución plausible ni lógica.

Es un movimiento de la consciencia buscando una lógica que en realidad no existe, y que una vez localice el absurdo sin solución, volverá a su estado de reposo.

Por tanto el karma no es m√°s real que una soga confundida con una serpiente enrollada a la orilla de un camino en medio de una selva al atardecer.

¬ŅEs bueno creer en el karma?

El karma desmonta de un plumazo el victimismo, y los intentos de manipulación del acontecer de la vida, lo cual no resta realizar acciones en la dirección emocionalmente indicadas.

La creencia en el karma, nos aboca a iniciar un cambio de paradigma respecto a nuestro posicionamiento en la vida, y nos mete de lleno en un comportamiento dharmico.

Esto es algo que, indiferentemente de si conceptos como karma y dharma son falsos o verdaderos, generará un beneficio incuestionable en el individuo que se posicione en una actitud de esa índole en el vivir.

Por lo tanto, es rentable desde el punto de vista del equilibrio y la paz interior en el presente, a diferencia de conceptos como el extendido en la sociedad judeocristiana, relativo a una vida sometida a unos paradigmas dogm√°ticamente aceptados, para alcanzar el descanso del alma tras la muerte del cuerpo.

El dharma no promete una paz futura, como recompensa a unas buenas acciones. Por el contrario es el medio de liberación, a través del cual la paz se obtiene de manera inmediata en el preciso instante en que se esté dispuesto a aceptarla.

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