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La Programacion mental

¿Qué es la programación mental?

Es el equivalente al software de un ordenador.

En un computador es hardware lo que puedes golpear, y software lo que solo puedes maldecir.

Es un patrón de comportamiento cognitivo de frecuente uso, que se realiza de manera automática, o sea un hábito mental.

Programación del cerebro

Nuestro cerebro dispone de un gran número de neuronas que se comunican entre sí, de forma encadenada creando “caminos” mediante un proceso llamado sinapsis neuronal.

Estos “caminos”, si se utilizan muy frecuentemente, se convierten en “autopistas”, y es entonces cuando se convierten en hábito. Es similar a lo que ocurre con el cauce de un río. El paso continuo del agua produce un surco «camino» que con el paso del tiempo se va profundizando y se convierte en la «autopista» del agua. 

Uso de la programación mental

De forma similar se genera un hábito mental que tiene una gran utilidad, al tiempo que puede ser nuestra cárcel.

La utilidad es la capacidad de reaccionar rápida y eficazmente ante una situación.

La dificultad viene cuando la situación requiere una solución diferente pero quedamos «encauzados en el hábito», al igual que el cuento del elefante del circo encadenado a una pequeña estaca de la que no se liberaba porque fue encadenado de pequeño y había generado el hábito de pensar que no podía.

Programación mental y autocensura

Nuestra programación mental nos mantiene “atados”, pero nuestro inconsciente nos da señales de que nos “liberemos” mediante su lenguaje; la emoción manifestada físicamente, y que de ser reprimida será somatizada con síntomas físicos.

¿Qué es la desprogramación mental?

Siguiendo el ejemplo del cauce del río, la desprogramación mental sería un terremoto que modificando el terreno obliga al río a modificar su cauce.

En nuestra mente, ese terremoto ocurre cuando nuestra programación mental, para adaptarnos a una situación no predecible es disfuncional y hemos de “coger los mandos” pues no conocemos el camino.

Otras veces ocurre que nos sentimos estancados, y cansados de repetir una y otra vez situaciones que pese a ser diferentes en la forma son idénticas en el fondo. 

Llegado este punto ponemos en duda «el cauce de nuestro río» y nos replanteamos nuestra estructura mental, lo cual acaba modificando «el cauce del río».

¿Qué es la mente insconsciente?

Existen muchos puntos de vista respecto a lo que es la mente inconsciente. Voy a dar dos visiones personales.

Biología 

Es la parte de la mente que no requiere de voluntad propia para reaccionar y adaptarse al medio física o conductualmente.

Metafísica

Es la causa de la manifestación física. Nuestras vivencias son la manifestación física de nuestro estado mental inconsciente que carece de estado material. O sea, no es una parte de nosotros, sino que nosotros somos sus pensamientos.

Programación mental positiva

Viendo la programación mental como un cambio de hábito cognitivo, puede surgir la duda de si eso es bueno o malo.

La respuesta es que ambas. Solo es cuestión de mirarlo desde uno u otro punto de vista para que sea bueno o malo.

Bueno o malo son conceptos demasiado inestables como para ser un punto de referencia. Precisamos algo mucho más definido. 

Ese algo solo se puede entender sin pensar, dado que está mucho más allá de los conceptos mentales de lo moral, o sea, de lo bueno y lo malo.

Ejercicio práctico la programación mental positiva

En nuestro interior existe un patrón de referencia que nos indica si el cambio es o no beneficioso, a continuación expongo un ejercicio para nuestro crecimiento. 

Paso 1

Se trata de buscar situaciones vividas en las que hicimos algo sin intención, por el placer de hacerlo en sí mismo, y durante un rato estuvimos en una combinación de no estar presentes, y a la vez estarlo más que nunca.

Una vez recordadas, buscaremos situaciones en las que hayamos puesto nuestra atención sobre algo o alguien, y hayamos tenido una especie de sensación similar a la euforia de la embriaguez sin que nadie excepto nosotros lo supiese.

Paso 2

Una vez localizadas estas situaciones vividas, nos sentamos en silencio y las vamos rememorando sucesivamente poniendo atención a la sensación física que sentimos en el cuerpo. Especialmente en vientre, tórax, cervicales, mandíbula, y frente. Esta sensación será nuestro patrón de referencia.

En este punto memorizamos esa sensación física lo mejor que podamos. Después recordamos vivencias variadas de nuestra vida al azar, y repetimos la visualización.

Paso 3

Entonces podremos ver que algunas se parecen más que otras, en la manifestación que producen físicamente, a las de la del patrón de referencia.

Siempre que la emoción nos apunte a reaccionar de una cierta manera, y nuestra valentía, programación mental, y legalidad vigente lo permita, hagamos lo que ella nos pide.

Esto producirá un resultado emocional que se manifestará en el cuerpo. Esa manifestación física resultante es la que compararemos con el patrón de referencia. De coincidir sentiremos libertad y paz, de no coincidir sentiremos la ausencia de ello.

Acertemos al escoger

Es aquí cuando una voz interior nos puede decir que lo hemos hecho muy bien o muy mal.

Es indiferente cuál de las dos valoraciones nos haga, de prestarle atención producirá un nuevo estado, que al ser comparado con el patrón de referencia desmontará su credibilidad, ya que esta voz no es más que un juicio hacia nosotros mismos que nos llevará a una cárcel azul o a una cárcel roja, o dicho en finolis, nos sacará de la paz interior.

Reprogramar la mente inconsciente

La parte biológica la reprogramamos poniendo en duda la programación actual, y atreviéndonos a materializar lo que los nuevos puntos de vista nos induzcan a hacer.

Para ello necesitaremos salir de la llamada zona de confort, a la que yo llamo zona previsible.

Lo previsible es cómodo y lo imprevisible nos estresa, esto solo se vence cuando la curiosidad o la necesidad son superiores al miedo frente al cambio.

La parte metafísica se programa sola, en lo único que podemos contribuir es dejando de utilizar en la medida de lo posible de resistirnos a la realidad que vivimos en nuestra experiencia interior y exterior. 

¿Qué es el lavado mental?

En mi memoria este término aparece con una connotación de manipular la manera de pensar de los demás con un objetivo propio.

Cuando a una persona es manipulada para inducirle a una cierta manera de pensar, en caso de que la persona acepte el nuevo paradigma para sí mismo, comenzará un proceso de reprogramación tal y como describí antes. Este proceso no se puede llevar a cabo si la persona no lo acepta internamente.

Existe un virtuosismo insospechado, en la capacidad de “lavar las mentes ajenas” en el ser humano. Y el mejor antídoto contra ello, es contrastar nuestras vivencias con el punto de referencia expresado físicamente ya explicado en el ejercicio anterior.

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