ūü•á Que es el ego espiritual | Soluciones Emocionales

El ego espiritual

El ego espiritual es un lobo hambriento que se pone una piel de oveja para alimentarse sin asustar a las ovejas. 

Desprenderse del ego

El ego no precisa ser desprendido, sino comprendido.

El ego es como ver una pel√≠cula en una pantalla gigante, pero a trav√©s del ojo de una aguja como √ļnico campo de visi√≥n, y tapones de cera en los o√≠dos.

La limitada visi√≥n y audici√≥n de la pel√≠cula, unida a los automatismos mentales relacionados con nuestra supervivencia biol√≥gica, dan como resultado que la pel√≠cula que se proyectaba y la que nosotros interpretamos se parecen como un huevo a una casta√Īa.

A√ļn as√≠ las peque√Īas partes que pod√≠amos ver a trav√©s del ojo de la aguja eran parte de la pel√≠cula.

Es la combinación de una visión parcial, junto con el convencimiento de que la película solo era lo que veíamos a través del ojo de la aguja, lo que nos lleva a una conclusión errónea.

La parte que veíamos y oíamos era una parte de la película, pero no debe ser desechada sino ampliada lo cual producirá una nueva comprensión.

No se trata de restar cosas, sino de sumar.

¬ŅQu√© es el ego espiritual?

Cuando una persona inicia un camino de autorrealización el concepto del yo (ego), queda en evidencia. La desaparición del concepto del yo se produce de manera cotidiana en todos nosotros de forma habitual y de manera involuntaria, pero cuando la desaparición sin retorno del concepto del yo es planteada, genera uno de los pánicos más profundos de nuestra existencia.

Nuestra mente inconsciente nos protege del dolor a corto plazo, mediante automatismos de supervivencia, pues es este el objetivo principal de nuestro cerebro desde la perspectiva biológica.

El ego no es un ente, ni una parte de la mente. El ego es la identificación con el cuerpo físico, y todo el conjunto de mecanismos mentales que trabajan por su supervivencia y confort.

La espiritualidad es metafísica, y por tanto, nos apunta a una identidad no diferenciada y carente de fronteras físicas.

Aceptar este axioma supone entrar en contradicci√≥n con la percepci√≥n de nuestros cinco sentidos, y con un instinto biol√≥gico de supervivencia y confort que tiene millones de a√Īos y que est√° programado en todas y cada una de las c√©lulas que componen nuestro cuerpo.

Cuando un individuo acepta las premisas espirituales, se encuentra con que su sentido del yo, se ve cuestionado y es entonces cuando la mente genera una identidad ¬ęespiritual¬Ľ que mantiene al sentido del yo a salvo en su estructura b√°sica, mientras el individuo se piensa espiritual.

Es en definitiva un h√°bil autoenga√Īo.

El ego espiritual y el crecimiento espiritual van de la mano, no son excluyentes. Ni todo es autoenga√Īo, ni todo es crecimiento real. Simplemente hemos de observarlo y ser conscientes de √©l. No se trata de luchar contra ello. De hecho luchar y espiritualidad son t√©rminos contradictorios¬†

Tener luz interior y no oscuridad

Dijo el Dr Jung, que el ser humano no se ilumina mediante rayos de luz, sino integrando su oscuridad.

En esta dicotomía entre luz y oscuridad estamos inmersos de lleno en los pares de opuestos. La luz se da por buena y la oscuridad por mala. Aquí chocamos frontalmente con una paradoja. 

Que la luz vale m√°s que la oscuridad es tan cierto como falso.

Esta paradoja se puede aclarar mediante un posicionamiento mental concreto. La luz disuelve la oscuridad pues ambas no pueden coexistir. A√ļn as√≠ la luz no lucha contra la oscuridad.

 La paradoja reside en que nuestro posicionamiento mental no debe ser de una cosa aceptable y otra rechazable, sino simplemente ‚Äúhacernos a un lado‚ÄĚ y permitir que en lo que acontezca, pensemos, o hagamos, no exista una lucha sino un trabajo. 

O lo que es lo mismo, actuar, reaccionar, pensar de manera natural, evitando identificarnos con lo que hacemos y con las consecuencias de nuestros actos.

Pondr√© un ejemplo: Imaginemos a una mujer que tiene un hijo adulto con el cual convive, en una relaci√≥n muy tormentosa. 

Dicha mujer siente un profundo amor por su hijo, y a la vez un profundo desprecio. En un momento dado esta mujer tiene un pensamiento relacionado en cómo sería su vida si su hijo no existiese, y de pronto se da cuenta que está pensando que si su hijo muriese ella ganaría mucha calidad de vida.

Cuando la mujer toma consciencia de ese pensamiento puede integrarlo y entender que eso es una parte de sí misma, o puede comenzar a autocensurarse y luchar contra esa idea, con lo cual solo conseguirá que la idea cobre más fuerza en su mente, pues como también dijo el Dr Jung; aquello que niegas te somete, y aquello que integras te transforma.

¬ŅPor qu√© existe el ego?

El ego es el concepto que marca la frontera entre lo que me pertenece y soy, y lo que no me pertenece y no soy.

Dado que mi fin √ļltimo es mantener con vida, y con el m√°ximo de comodidad a lo que yo soy, y lo que me pertenece, entramos en una espiral de lucha por evitar perder lo que queremos conservar, y por evitar lo que consideramos indeseable.

Esta situación es comparable a estar en medio del mar sin flotador, en todo momento tenemos que mantener la cabeza fuera del agua para respirar.

Aquí es donde entra en juego el concepto de la desaparición propia. El grado de identificación con nuestro ego, es proporcional a nuestro grado de sufrimiento.

El dolor no es opcional en la vida f√≠sica, lo √ļnico que es opcional es el grado de identificaci√≥n con el Yo. El dolor ser√≠a como un abeto, y el sufrimiento ser√≠a como un √°rbol de navidad, o sea, en esencia es lo mismo, pero cargado de colgantes.

La √ļnica salida inteligente a este galimat√≠as de contradicciones que tiene la vida, es lo que los tao√≠stas llaman Wu wei, los vedantines llaman Karma ioga, los cristianos llaman entrega al esp√≠ritu santo, los kabalistas llaman Jesed, etc.

Se trata de actuar sin identificarse con el concepto del yo. Esto es cometer los actos, reacciones, y pensamientos que consideramos que debemos realizar, pero realizarlos de manera similar a si estuviésemos manejando a nuestro avatar en un videojuego.

Esta es la clave para que nuestra vida se parezca m√°s al abeto que al √°rbol de navidad.

Limpiar el ego espiritual

Cuando se crea iluminado vaya a pasar una semana con sus padres, dijo Ram Dass. 

El indicador fiable para conocer nuestro grado de consciencia, es la comodidad emocional.

Dicha comodidad se reconoce desde una percepción a la que suele ser complicado poner palabras, y que incluso puede resultar sorprendente su aparente ausencia de causa.

Existe un bienestar que nace cuando lo que deseamos y lo que acontece coinciden, y existe otro que se hace perceptible cuando se detiene el diálogo mental, indiferentemente de si lo que acontece coincide o no con lo deseado. 

Una vez más, decir que el ego no ha de ser limpiado, ni desprendido, ni modificado, y al mismo tiempo ambas tres han de acontecer. Es paradójico, pues todo lo que tiene que ver con lo espiritual, resulta paradójico desde una visión físico-dual.

Se trata de permitir que la luz entre, no de luchar porque la oscuridad se marche.

Diferencias entre el ego y el ego espiritual

No existe ninguna diferencia, es solo una máscara más. Simplemente es el lobo asustado por la idea de su muerte por inanición, que se ha puesto una piel de cordero para no morir de hambre.

El ego, es simplemente una identidad sobrepuesta a la que realmente tenemos, y que se va poniendo m√°scaras para encajar con esa identidad sobrepuesta.

Dada la inconsistencia de esa identidad debe ser reafirmada constantemente y para ello solemos utilizar la ‚Äúpublicidad‚ÄĚ, para obtener ‚Äúvotantes‚ÄĚ, que nos den su ‚Äúvoto‚ÄĚ, y nos reafirmen que realmente somos eso, de lo que en realidad a un nivel inconsciente tenemos grandes dudas de ser, pues en realidad siempre hay una parte de nosotros que ‚Äúrecuerda‚ÄĚ nuestra verdadera identidad, la que carece de diferenciaci√≥n y fronteras.

Me visto, hablo, y exteriormente reacciono de forma que coincida con todo aquello que rodea al concepto de espiritualidad que yo tenga. Me identifico con ese concepto y lo interpreto como lo que yo soy, incluso cuando esa identidad dice; yo soy el universo entero pues todo es uno y uno es todo.

Como dijo un sabio; nadie se emborracha hablando de vino.

Deja un comentario

Call Now Button
× ¬ŅC√≥mo puedo ayudarte?